Durante estos años de estudio en este maravilloso país que me acoge, lejos de mi familia y en plena pandemia, he tenido la fortuna de ver a Colombia desde 20 mil pies de altura. He sido capaz de, después de 6 años de fructífero trabajo de Doctorado, analizar como el país ha tristemente involucionado hacia un caos que lo aposenta en deshonrosos puestos a nivel mundial, a nombrar:
- 98/198 en indice de corrupción percibida
- Pais con mayor indice de terrorismo en todo el continente americano (19 en el mundo)
- Pais mas desigual del mundo después de Haití y Angola.
Tuve la fortuna de trabajar con el Institute of Economics and Peace en Sydney, y encontré algo que me llamó la atención. Hay una correlación estadística inversa entre los índices de paz y los de corrupción, i.e. entre mas corrupción haya en un Gobierno, mas violenta se torna la situación social del país en cuestión (https://www.economicsandpeace.org/wp-content/uploads/2015/06/Peace-and-Corruption.pdf).
Esto me hizo pensar, y escudriñar mucho más en la literatura Política sobre cómo resolver un conflicto de este calibre. Después de leer grandes libros de política y economía (Marx, Engels, Adam Smith, Nash, Chomsky, Varoufakis y los libros del gran Foucault en sus teorías narrativas ), y no encontrar una respuesta clara, acudí a leer un poco de historia reciente Colombiana, vista desde los ojos de el mismísimo Gabriel Garcia Márquez y su Macondo detenida en el tiempo, politólogos colombianos, como el Profesor Gilberto Tobón Sanín, y periodistas de la talla de Gonzalo Guillén y Olga Behar, y llegué a una conclusión clara: Colombia no es un estado social de derecho, es una narco-oligarquía con síntomas peligrosos de autoritarismo.
No quiero que en Colombia se generen otra vez olas de violencia por una decadencia en el Estado que no tiene las pelotas bien puestas, ni la mente en el bienestar de su pueblo. Después de ver, durante mi Doctorado, la terrible situación que desencadenó en una segunda ola de violencia en el pueblo Afgano durante la década del 2010-2020, veo con ojos temerosos y casi que aterrorizados a Colombia, que va por una senda parecida de repetición de ciclos de violencia, que se perpetúan por gobiernos de paso que buscan comer del plato grande.
He llegado a una conclusión, Colombia necesita una Democracia Directa. Y me explico a continuación:
La democracia directa no es nueva, viene de la antigua Grecia, con una gran ventaja a nuestro favor: EL INTERNET. Un voto electrónico en la comodidad de nuestras casas es el castigo y a su vez, la solución mas efectiva y económica que he encontrado para parar la decadencia de corrupción, narcotráfico y violencia que aqueja a nuestra golpeada Colombia.
La idea viene sembrándose en algunas "democracias" Europeas como la Suiza o la Española. El 15M en España propone un mix entre Gobierno representativo y voto electrónico directo cuando se amerite. El problema con este modelo, es que el congreso de parlamento aun tiene la mayoría en voto, lo que hace impráctico y hasta absurdo optar por el voto directo.
Mi propuesta es algo diferente, no hay que cambiar ningún artículo constitucional y se compone de lo siguiente:
1. Las decisiones de índole de Estado, llámese aprobar leyes, votar presupuestos, y elección de funcionarios públicos, la hace el pueblo mediante voto directo y digital.
2. El parlamento representativo (Congreso) se mantiene, basándose en una métrica de 1 parlamentario por cada 200 mil personas (en Colombia seria el equivalente a 250 parlamentarios).
3. Cada vez que haya una votación, cada individuo es responsable, en principio, de votar individualmente en su derecho. El voto se delega si el ciudadano lo desea, no al revés. Esto implica que, cada vez que haya una propuesta, proyecto o decisión de Estado, si no se vota se pierde el voto, a menos que el ciudadano específicamente decida delegar a su parlamentario de confianza.
4. La delegación del voto electrónico a un parlamentario/partido se agrega al conteo representativo de dicho parlamentario / 200.000 votantes. Es decir, si 10.000 personas deciden delegar su voto a X, X representa 10.000 votos en su decisión, pero no representa sus votantes por defecto. Esto le quita fuerza y poder a una persona electa.
5. Se puede delegar el voto a ciudadanos expertos en ciertas materias (ministros, profesores universitarios y expertos de área CON CERTIFICADO PROFESIONAL) en ciertos proyectos complejos (como el Metro de Bogotá por ejemplo), de esa manera, el ciudadano cuenta con un respaldo técnico en su voto.
Adicionalmente, como plataforma, propongo lo siguiente:
1. Diseñar un sistema Peer-to-Peer auditado por la UN o un organismo similar, que permita el cifrado y la distribución de transacciones electrónicas con salvaguarda de tipo BLOCKCHAIN.
2. El sistema, altamente cifrado, no permite alteración alguna de votos, los cuales tienen garantía transaccional y criptográfica virtualmente irrompible.
3. Las bases de datos de la tecnología deben ser salvaguardadas en territorio COLOMBIANO.
4. Por ende, el acceso a internet se convierte en un derecho fundamental del ciudadano Colombiano.
Este cambio, tiene las siguientes premisas que busco atacar de manera fundamental:
1. Permitir el libre acceso a la información para cada Colombiano.
2. Permitir llevar equidad e igualdad en la toma de decisiones para todos los Colombianos.
3. Garantizar el derecho al voto de cada Colombiano.
4. Disminuir la concentración de poder en los congresistas, que impiden la creación apropiada de un Estado garante, i.e. Infraestructura, Salud, Educación.
5. Facilitar una transición de una sociedad con mas oportunidades en futuras generaciones.
6. Tener un plan de país que permita el progreso y así contribuir a cortar los ciclos viciosos de violencia.
Esta seria mi idea, descrita en un blog. Déjenme sus comentarios y si apoyan la iniciativa, les hago un llamado en armas, especialmente a las fuerzas Progresistas, a que apoyen mi idea y la discutamos en foros o en charlas académicas.
Un abrazo,
Carpe Diem!
(** I promise english version soon!)
John Calvo Martinez Ph.D.
Doctor en Inteligencia Artificial en análisis de Conflicto Armado (UNSW Australia)



Hola Jhon. Saludos desde Colombia. Es muy interesante la idea de conformar ciudadanías digitales, realmente participantes y constructoras de un sistema participativo que integren a su "ethos" colectivo. Del mismo modo, considero pertinente mostrar como la opción popular no riñe con el orden político sino que, por lo contrario, puede llegar a configurarlo sin querer ideologizar, homogenizar ni pretender asumir una postura global, sino tal vez, un cambio a otra manera de asumir un nuevo territorio de hegemonías para los años venideros, de alguna manera sin olvidar el carácter agónico de esta sociedad (Laclau y Mouffe).
ReplyDeleteLas preguntas ya específicas al proyecto radicarían en su aplicabilidad y seguridad que ello imprime pues, el mismo discurso sobre el uso del voto electrónico como dispositivo de constitución/participación popular, radica en sí su misma limitante, que no es otra cosa que la falta de una estructura digital en nuestro país. Si una cuarentena de 10 meses pone en un punto de quiebre la educación pública y privada, ¿Cómo será la participación política como ciudadanos digitales, donde no existe el acceso a la tecnología? ¿Cómo formar ciudadanía políticamente crítica ante su representatividad, donde las mismas diferencias sociales les limita el carácter de participación, usando para ello la tecnología?
Saludos cordiales. Espero que se encuentre bien. Cordialmente.
Juan Manuel Montes H. Doctorando en Ciencias Sociales
Juan Manuel,
DeleteEfectivamente, el acceso a internet efectivamente se vuelve un asunto público. Por conocimiento propio, se que un proyecto de infraestructura de este tipo puede tomar mas o menos una década. Y creo que la participación activa ciudadana es posible con pensamiento crítico. Creo que hay que hacer una transición generacional que se puede comenzar desde ahora, resaltando en Colombia el famoso dicho "no trague entero" , uno de los pocos que resalto de nuestra cultura que nos puede ayudar a conseguir mas actividad ciudadana en política, que al final son acciones que nos afectan a todos.